Fase REPSOL

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En 1999 la empresa española REPSOL, absorbe a la argentina YPF. Hoy se les conoce como REPSOL-YPF.

Estrategias de agresión de la empresa

Agresiones económicas

El grueso de la actividad económica de REPSOL-YPF en Ecuador es fraudulenta. “Hay un informe de la auditoría Arthur Andersen que establece "manejo oscuro y poco profesional de la contabilidad para el año 2001” (La Hora, 2002). Esto se explicita en tres cuestiones muy claras:

REPSOL-YPF debe una Glosa de 60 millones al Estado Ecuatoriano: En 1996 con un cambio contractual donde la tarifa por el SOTE era de $1,545 por barril durante 1997 y pasó a $1,80 a partir de 1998. REPSOL-YPF sólo pagó $1,02 por barril (El Comercio, 2000). Por ello en el 2001 la Contraloría del Estado multó a Repsol con 62 millones de dólares. Hasta el momento REPSOL-YPF no ha pagado a Petroecuador debido a que apeló ante el Tribunal de lo Contencioso Administrativo (La Hora, 2002).

REPSOL-YPF está siendo investigada debido a un Convenio de cooperación mutua con Petroproducción: Repsol adquirió e instaló equipos por 22 millones para incrementar la producción en 10 pozos del campo Shushufindi y a cambio recibía el 30% de la producción incrementada de crudo para ayudar a la mezcla de su crudo del Bloque 16. Este proyecto fracasó al no cumplirse las metas, ocasionando un perjuicio al Estado del orden de los 25 millones de dólares y causando daños irreversibles al yacimiento más rico del país. El caso está siendo investigado por la Contraloría y la Comisión de Control Cívico de la Corrupción (Hoy, 2002 y Expreso de Guayaquil, 2002).

• Posteriormente el gobierno entró en conflicto con REPSOL-YPF y otras petroleras, que reclaman se les devuelva parte del IVA. Repsol reclamaba 11,3 millones de dólares al SRI-Servicio de Rentas Internas- (El Comercio, 2002). Dado que no se llegó a un acuerdo, se llevó el caso a un Arbitraje Internacional que resolvió a favor de REPSOL-YPF, por lo que el Estado ecuatoriano debe pagarle a la empresa la cantidad de 15 millones de dólares, que saldría del presupuesto nacional.

Sin embargo, en agosto del 2002, Repsol a través de su Presidente, Eliseo Gómez, tuvo el descaro de acusar de corrupto al sistema judicial del país al asegurar que en Ecuador “los juicios son una subasta, el que paga más, gana”. Las acusaciones de esta compañía que tiene nefastos antecedentes de corrupción y estafa al Estado, daños al medio ambiente y a culturas indígenas ancestrales de la Amazonía ecuatoriana y de otros países, causó verdadera indignación en la opinión pública.


Agresiones socio-ambientales

Una misión internacional para la verificación de los impactos ambientales recorrió el Parque Nacional Yasuní, penetrando en los Bloque 16, el Bloque 14 (de EnCana) y Bloque 31 (de Petrobrás).

Las conclusiones que extrajeron de la observación realizada al Bloque 16 fueron (Misión de Verificación, 2004):

• Sobre la carretera dela Empresa Maxus se da un reasentamiento de distintas comunidades Waorani, y Kichwa con viviendas de madera y zinc construidas por la propia empresa, y con grandes espacios deforestados. Las comunidades son: Guiyero, Km. 32, otro poblado conocido como Km. 36, Timpoca o Tivacuno, Tihue, Dicaro, Yarentaro, otro conocido como Km. 58 y Guinta.

• La empresa impide la entrada a los observadores por esa carretera, pero no lo hace con las empresas madereras que entran sin límite alguno. La polución, el ruido y la emisión de gases que se genera por el tráfico de vehículos que ahuyenta la fauna, contribuyen a la pérdida de fauna y afecta a la salud de la población local, modificando su forma de vida.

• De los 300 trabajadores iniciales quedan 100 por las políticas de flexibilización laboral de la empresa. Los contratos son a corto plazo, no generan estabilidad laboral, ni ofrecen cobertura de seguridad social y de salud. Se nota una clara discriminación laboral en las condiciones salariales en proporción de $100 a 600 entre los Waorani y los trabajadores externos. Las jornadas laborales exceden las 11 horas.

• No hay una cobertura de seguridad social para los indígenas. Los trabajadores no cuentan con ningún tipo de organización sindical por temor a las posibles sanciones por parte de la empresa.

• Cuando llueve, hay descargas de las piscinas de desechos tóxicos a los ríos. Hay varios reportes de derrames que permanecen sin ser limpiados.

• En pleno Parque Nacional Yasuní hay un incinerador de los desechos de la petrolera. La actividad de incineración ocasiona fuertes impactos ambientales porque libera emisiones de dioxinas, furanos, metales pesados y otros componentes bio-acumulativos y nocivos para la salud.

• Existen letreros que informan que en caso de emergencia se debe llamar a Quito o a un número celular. El problema es que no hay teléfonos ni líneas celulares en ese sitio.

• En pleno parque la empresa usa herbicidas químicos para mantener sin vegetación el derecho de vía.

• Los Waorani que tradicionalmente ha sido un pueblo muy igualitario, ahora sufren de violencia a los niños, hambre, una profunda tristeza en la gente y una permanente queja con respecto a lo que la empresa promete y no da.

• Las demandas de las comunidades nunca son satisfechas, ni a plenitud, ni a tiempo. Esto crea en las comunidades un estado de permanente espera y dependencia. Ahora, los hombres beben mucho, y hay una fuerte presencia de enfermedades de transmisión sexual.

• La educación está también controlada y/o limitada por REPSOL-YPF, sin embargo la empresa no cumple con sus ofrecimientos. De igual manera en la salud algunos problemas de los niños se deben a la contaminación del río Tiputini en el que se bañan. Este río está contaminado y ya no hay peces en esa parte del Yasuní. Ahora tienen que hacer pozos para sacar el agua y bañarse. Las principales enfermedades observadas en el Territorio Waorani son gastrointestinales, respiratorias y dermatitis. Los niños presentan enfermedades como hepatitis, malaria y se han presentado muchos casos de dengue. Son frecuentes los casos de abortos; se ha reportado una alta incidencia de Hepatitis B y se sospecha de casos de SIDA.

• La presencia de los militares impone miedo en las comunidades. La situación de miedo e incertidumbre, de miedo al futuro, de dependencia de las petroleras, ha hecho tomar decisiones como reducir el número de hijos por no poder mantenerlos.

• En el río Tiputini ya no se encuentran peces, está contaminado por los desechos tóxicos de las operaciones petroleras aguas arriba. La cuenca del Tiputini tenía un récord mundial, pues ahí se podía encontrar el mayor número de especies de peces para una cuenca hidrográfica de ese tamaño. Los pobladores Waorani continúan utilizando el agua de este río para bañarse y cocinar.

• Los cambios en los hábitos alimentarios, responden también a los hábitos de la empresa de entregar raciones de comida a las personas. En la Estación Científica de la Universidad Católica, los Waorani han firmado un convenio que les impide cazar. Como resultado de este proceso los Waorani han perdido su autonomía y soberanía alimentaria.

Control territorial y humillación militar

REPSOL-YPF ejerce sobre el Parque Nacional Yasuní un control tal que no sólo no se permite la entrada a quienes la empresa no desea, sino que los mismos Waorani han manifestado: “el acceso a la zona es totalmente restringido y la empresa ejerce un control territorial apoyado por los militares” (Misión de Verificación, 2004).

Sin embargo la realidad va más allá, a Repsol le cabe el deshonor de haber convertido al Ejército Ecuatoriano en una ‘grupo armado’ al servicio de la empresa. En el “Contrato de Seguridad Militar para el Bloque 16, Ecuador”, firmado el 1 de octubre de 2003 por el Coronel Juan A. Reinoso en calidad de “Contratista” de la Repsol, se hacen afirmaciones que violan completamente la constitucionalidad militar del Ejército de Ecuador, creado para “la conservación de la soberanía nacional, la defensa de la integridad e independencia del Estado y la garantía de su ordenamiento jurídico”.

Sin embargo en el contrato se establece que: El ejército recibe órdenes de la compañía, “Los trabajos y cualquier otra actividad que el contratista (el ejército) ejecute en el Área de Operaciones cumplirá… con cualquier instrucción que por escrito sea dada por la Compañía (…) La Compañía tratará con las comunidades indígenas en el Área de Operaciones y dará las directrices de conducta que el contratista debe observar en referencia a estas comunidades indígenas.

En tal contexto, la Compañía será responsable por las relaciones con las comunidades indígenas y el Contratista deberá cumplir con las políticas y directrices dictadas por la compañía”.

Este nivel de subordinación del Ejército a REPSOL-YPF queda reflejado en los siguientes puntos del contrato:

“El Contratista (Ejército) entregará semanalmente al Coordinador de Seguridad de la Compañía, un reporte de Inteligenia Militar que brinde información de interés y relevancia para la Compañía dentro y fuera del Área de Operaciones”

“El Contratista (Ejército) proveerá a su personal de una tarjeta de identificación donde conste el nombre de la empresa,…”

“Durante la ejecución normal de los Trabajos, el Contratista (Ejército) trabajará en comunicación, coordinación y a las órdenes del Coordinador de Seguridad de la Compañía. En caso de existir un conflicto o enfrentamiento, el Contratista actuará bajo las órdenes del Mando Militar Armado, e informará constantemente al Coordinador de Seguridad de la Compañía las condiciones actuales y actividades ejecutadas”.

Uno de los puntos que no debe quedar en el olvido es el objeto de este contrato entre REPSOL-YPF y el Ejército:

“El objeto de este contrato, es que el Contratista (Ejército) proporcione seguridad integral en el Área de Operaciones de la Compañía mediante patrullajes, control militar permanente en todas las locaciones, carreteras de acceso y embarcaderos de ríos y afluentes; con el propósito fundamental de impedir el ingreso de delincuentes y/o elementos subversivos en el Área de Operaciones, así como en las áreas de influencia de la compañía”.

Con esta excusa se puede criminalizar a campesinos, indígenas y a la misma Misión Internacional de Verificación a quien, para evitar que verificara los enormes impactos ambientales de la empresa, el Ejército, cumpliéndo órdenes de REPSOL-YPF, expulsó de la zona. Sin embargo la Misión tenía autorización del Ministerio del Ambiente.

La protesta de esta Misión ante el Subsecretario Vinicio Valarezo del Ministerio del Ambiente cayó en saco roto. El mencionado Subsecretario manifestaría sobre la Reserva entregada a REPSOL-YPF “es que esa es su casa”, y cuando le preguntaron sobre el pueblo Waorani volviéndose a consultar con su asesor le preguntaría “¿Entregamos con indios y todo?”.

Campaña de imagen

Durante los meses de octubre y noviembre del 2004, en Ecuador la empresa española REPSOL-YPF desplegó una gran campaña publicitaria anunciando por televisión sus “buenas obras” principalmente en el campo de la salud realizadas por la Fundación Repsol en barrios marginales de la ciudad de Guayaquil. Era evidente que sus intenciones eran ocultar que la población indígena Waorani que vive en el bloque donde Repsol extrae petróleo está contagiada con enfermedades incurables probablemente adquiridas en los campamentos petroleros

Referefncias

• Diario El Comercio, 11-04-2000. Ecuador

• Diario La Hora, 29-08-2002. Ecuador

• Diario La Hora 04/08/2002. Ecuador

• Diario La Hora, 06-10-2002. Ecuador

• Diario Hoy, 02-07-2002. Ecuador

• Diario Hoy, 12-10-2002. Ecuador

• Diario Expreso de Guayaquil, 09-09-2002. Ecuador

• Misión de Verificación al Parque Nacional Yasuní. 2004. Informe de la Misión de Verificación de los Impatos Petroleros en la Reserva de la Biosfera Yasuní / Territorio Huaorani. Agosto. Quito. Ecuador