Fase Conoco

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Cuando Conoco firma el contrato de “Prestación de Servicios” para la Exploración y Producción de Hidrocarburos, el 27 de enero de 1986, lo hace como operadora de un consorcio de empresas constituido por: Conoco Ltd (35%), Overseas Petroleum and Investment Corporation (20%), Maxus Ecuador Inc. (15%), Nomeco Ecuador Oil Company (10%), Murphy Ecuador Oil Company Ltd. (10%) y Canam Offshore Ltd. (10%).

Conoco como subsidiaria de Du Pont, es responsable, entre 1981 y 1983 de 73 escapes de substancias tóxicas en sus industrias, que causaron numerosos heridos y muertos por lo que fue legalmente sancionada en EE.UU. en varias ocasiones. De hecho, en 1985 había sido señalada como “la más peligrosa de las 8 empresas químicas más grandes del mundo”. Parte de la estrategia de la empresa desde su inicio fue presentarse con una imagen de gran responsabilidad ambiental. (Amazonía por la Vida, 1990).

Estudios ambientales

No obstante, cuando la exploración del bloque dio como resultado el descubrimiento de petróleo pesado (con menos de 16º API) y anunciaron la intención de explotarlo, la empresa puso en evidencia su pésima experiencia.

En el Plan de Manejo Ambiental reconocía que:

1. Se iban a deforestar extensas áreas: 400Ha. de bosque para la sísmica, más 120Ha. para los 12 pozos; una cantidad no definida para construir la carretera, y afectación de unos 330 cursos de agua. Planteando como gran medida la “reforestación de la selva”.

2. Que se manejaban enormes cantidades de desechos tóxicos: 9 barriles de aguas saladas y tóxicas por cada barril de crudo; lodos de perforación tóxicos y radioactivos; toneladas de químicos irritantes de piel y mucosas, cancerígenos y causantes de malformaciones congénitas y abortivos; que la empresa se ‘comprometía’ a eliminar sólo con estándares permitidos; reinyectarlos en planos profundos o “utilizar los ripios de perforación como material de relleno en las plataformas y carreteras”.

3. Que era la propia empresa la que se iba a ‘controlar a sí misma’ para no contaminar: con el “estudio permanente de la calidad de agua, suelo, aire y recursos bióticos: con el objetivo de determinar oportunamente los impactos e implementar medidas correctoras”.

4. Que la empresa petrolera se hacía cargo del ‘desarrollo cultural y social de los Waorani’ en vez del Estado: legalizando las tierras, controlando la colonización; y con programas de desarrollo comunal.

Este Plan de Manejo Ambiental, presentado en 1990, fue auditado ese mismo año por el Comité Ecológico –ESPOL- quien reconoció que: “las medidas para reducir los impactos ambientales previstas por Conoco no son medidas adecuadas o especiales para un Parque Nacional y con gran probabilidad no serían aceptadas en un país desarrollado por su poca eficiencia” concluyendo que “Conoco no tiene un tratamiento de las aguas producidas para reducir la contaminación de las corrientes de agua en el Parque Nacional Yasuní”; y que “la combustión del gas por este tipo de mecheros significará una alta contaminación atmosférica con efectos desconocidos en esta región” (ESPOL, 1990). No se evaluó la potencial contaminación de sedimentos y aguas subterráneas ni la potencial contaminación por sales, metales pesados y particularmente hidrocarburos tóxicos como el benceno o tolueno. Los aditivos químicos y materiales peligrosos que podrían ser usados no se identifican como peligrosos ni fueron evaluados y los posibles derrames y otros accidentes no fueron desarrollados ni considerados” (Amazonía por la Vida, agosto 1990)

La empresa despejó 2.314 Km. de líneas sísmicas; construyó 1.351 helipuertos, 1 pista de aterrizaje en Daimi; hizo 19.239 explosiones de dinamita y se removieron 2.147m3 de tierra para las fosas; además de construir los seis pozos exploratorios y dos estaciones en Daimi y Bogi. Durante la exploración se produjo un derrame de 450 barriles de crudo.

Conoco y el Parque Nacional Yasuní

En 1979 se creó este parque con una extensión de 679.730 has. De ellas una tercera parte pertenecía históricamente al Pueblo Waorani. Cuando el Bloque 16 se licita en 1985 el 100% se encontraba en el interior del Parque Nacional Yasuní; y tanto la Constitución como las leyes reconocían “que la categoría de Parque Nacional de un área natural, prohíbe expresamente cualquier actividad de carácter industrial en su interior, y en especial la producción minera o petrolera” (CORDAVI, 1991).

Sin embargo, “en agosto de 1988, los Ministerios de Agricultura y Ganadería, y de Energía y Minas, expidieron el Acuerdo Inter-Ministerial 1743, el cual permite y norma el desarrollo petrolero en Parques Nacionales o Equivalentes” (Amazonía por la Vida, 1990).

Ante esto, en 1989 “CORDAVI interpuso una contienda legal ante el Tribunal de Garantías Constitucionales (TGC), en contra de los Ministerios de Energía y Minas y de Agricultura y Ganadería, que habían otorgado derechos exploratorios y de explotación dentro del PNY a la compañía petrolera Conoco” (CORDAVI, 1991).

En 1990, el 2 de abril, “con la finalidad de dejar fuera de sus fronteras la explotación petrolera, los límites del Parque Nacional Yasuní fueron modificados mediante el Acuerdo Ministerial No. 191 (R.O. # 408) dejando la zona Hidrocarburífera (bloque 16) fuera de los mismos, área que al día siguiente entrará a formar parte del territorio Huaorani.” (Acción Ecológica, 2004).

En 1990, el 2 de octubre, el Tribunal de Garantías Constitucionales resolvió ratificar el carácter protegido del PNY; sin embargo, ante las presiones de varias compañías petroleras, como Conoco y Occidental, el 30 de octubre de ese mismo año, el mismo Tribunal borra su sentencia anterior y emite una nueva resolución a favor de la explotación petrolera, violentando las propias normas legales ecuatorianas.

Para rodearse de pantalla verde, Conoco tomó como asesores a dos organizaciones norteamericanas, el “Consejo para la Defensa de los Recursos Naturales” (NRDC) y “Cultural Survival” (CS) que negociaron con ella la creación de la Fundación Río Napo. Que crearía un fondo de fideicomiso para compensar la pérdida cultural que sufriría el pueblo Huaorani.

Conoco y el Pueblo Waorani

Conoco plasmó en su Plan de Manejo Ambiental una sentencia: “Un principio básico será el de dejar que la gente Waorani decida en qué medida se producirá la aculturación, por la presencia de Conoco en el Lote 16.” O lo que es igual, que iban a dejar que el pueblo Waorani decidiese de qué forma quería desaparecer.

El pueblo Waorani era un pueblo amazónico acostumbrado a la vida entre ríos, que subsistía de la caza y recolección. Agrupado por linajes, acostumbraba a residir en unidades domésticas disgregadas, formadas por alrededor de 30 o 40 personas. Altamente igualitario, los Huaorani eran un pueblo con un alto grado de libertad sexual, acostumbraban a andar desnudos y se producía una relación bastante equitativa en la división del trabajo, por lo general muy flexible. Una de las más importantes características de los Waorani es que, al igual que muchos grupos amazónicos, eran semi-nómadas. Sus temporalidades de trabajo, aunque no se pudieron estudiar, indican que, al igual que la mayoría de grupos indígenas, empleaban alrededor de cuatro/cinco horas diarias de trabajo, bien sea en recolección o caza, aunque no tenían una distribución regular en el calendario. Tradicionalmente los Waorani han tenido fama de guerreros por su larga historia de evitar los contactos con extraños de manera violenta. Para este proceso de aculturación “Conoco se vale de los misioneros del Instituto Linguistico de Verano - ILV, quienes fueron contratados por la Texaco para reducir a los Waorani y que desde mediados de los años 50 comenzaron su evangelización. Con una política etnocida buscaron forzar a los pueblos indígenas a abandonar sus territorios para caer en la dependencia material de las petroleras” (Gavaldá, 2002). Este impacto en el pueblo Waorani se manifestó en dos direcciones:


1. Condicionar la subsistencia

Tradicionalmente, los Huaorani, subsistían, de la caza y la recolección, actividades que no estaban especialmente diferenciadas y que tenían unas pautas de reparto claras: se caza y se consume en grupo. Conoco prohibió la caza en el interior del Parque y con esto se inició una política de dependencia del pueblo indígena de la que se vanagloria la empresa: “La Conoco ha dado a los indios todo lo que quieren con el objeto de evitar cualquier confrontación” (Conoco, 1988).

Conoco mantuvo como antropólogo asesor a James Yost, miembro del ILV, quien denunció “las perversas prácticas de prostitución de los empleados de Conoco que trataban con hombres Waorani para que les trajeran a sus hermanas”; advirtió contra el alcohol en los campos petroleros, la propagación de la malaria, la introducción de enfermedades virales, como la gripe y denunció la caza y pesca comercial de los Waorani, para cubrir a los campos petroleros de alimento, sin embargo acababa dando un informe positivo a la actividad petrolera.

2. Apoderarse del territorio

En 1964, el ILV solicitó un área dentro de lo que se entendía tradicionalmente que era Territorio Waorani. Esta área que se le llamó “el Protectorado” contaba con 66.570 hectáreas y contó con el apoyo de las petroleras de cara a poder explotar petróleo en las áreas del Territorio Waorani que ya no estaban ocupadas. A principios de 1980, “un 85% de la población (1.300 Waorani) estaban ya ubicados en ese territorio (Fuentes, 1997).

Apartados de esa área de intervención petrolera y siguiendo los intereses de la Conoco, el Estado legaliza el Territorio Waorani, abarcando 612.560 Ha. al día siguiente del cambio de límites del Parque Nacional Yasuní, el día 3 de abril de 1990. Sin embargo, tal y como explican Lara y Rivas “los Waorani no pasaron a ser dueños y rectores de su propia existencia. En el documento oficial que reconoce el Territorio Waorani, se señala que el grupo étnico únicamente era dueño de la superficie de esa porción de tierra, no estaban bajo su control legal ni el subsuelo ni el espacio aéreo, ambas quedaban bajo propiedad del Estado nacional según disposiciones constitucionales. La escritura concedida a los Waorani en 1990 deja claro lo siguiente: Los adjudicatarios no podrán impedir o dificultar los trabajos de exploración y/o explotación minera e Hidrocarburífera que realice el Gobierno nacional y/o personas naturales o jurídicas legalmente autorizadas” (Rivas y Col, 2001).

De esta manera, los Waorani quedaron relegados a un territorio sobre el que no tenían control ni capacidad de gestión y además, atrapados en una dinámica de dependencia que les iba aniquilando poco a poco como grupo cultural diferenciado. Los Waorani, por su organización tribal y la diseminación territorial en que vivían, no tenían una organización política que les diese voz y de esto se aprovecha la siguiente petrolera.

Las organizaciones indígenas, ante esto, denunciarían que la política de “creación de Parques Nacionales, reservas forestales y bloques petroleros no son más que nuevas formas de colonialismo” (CONAIE, 1990). Existieron dos razones de fondo para la salida de Conoco:

1. Rentabilidad económica:

El bloque 16 no resultaba rentable a la empresa Conoco, el crudo del bloque 16 tiene alrededor de un 85% de agua y un 15% de crudo, con los altos índices de contaminación que esto supone; además de que el crudo que se extrae es pesado, de 16 grados API, por lo que no tiene un buen precio en el mercado internacional.

2. La presión de grupos ecologistas:

La imagen de “petrolera verde” que la Conoco pretendía forjar, se desmoronó completamente, “el prestigio de la Conoco fue decayendo ante la opinión pública internacional y ello constituyó una preocupación capital para su empresa matriz, la Du Pont C. de los Estados Unidos, quien reiteradamente manifestó sus dudas respecto a la continuación de sus negociaciones en Ecuador” (Narváez, 1996).

Referencias

• Acción Ecológica. 2004. Yasuní por siempre. Boletín Alerta Verde nº 133, junio. Quito.

• Campaña Amazonia por la Vida (1990): Algunos ejemplos de la peligrosidad de la empresa Du Pont.

• Campaña Amazonia por la Vida (1990): Boletín de Prensa del 23 de agosto: Ocupación de las oficinas de la Conoco.

• Campaña Amazonia por la Vida (1990): Nuestra posición frente a la explotación petrolera en el Yasuní. Octubre.

• Comité Ecológico – ESPOL (1990): Evaluación del Plan de Manejo Ambiental de Conoco para el Bloque 16 de la Región Amazónica Ecuatoriana. Resumen.

• CONAIE (1990): Ejemplos que han causado impactos socio-culturales por explotación irracional de los recursos naturales. Caso Parque Nacional Yasuní. Iquitos.

• CORDAVI (19 abril 1991): Carta a los movimientos indígenas y ecologistas. política multi-étnica ecuatoriana. Abya-Yala, Quito.

• Gavaldá, Marc. 2002. La recolonización. Repsol en América Latina: Invasión y resistencias. Ed. Icaria, Barcelona.

• Narváez Q, Iván (1996): Huaorani vs Maxus. Poder étnico vs. Poder transnacional. CECS. Quito. • Rivas T., Alex; Lara P., Rommel (2001): Conservación y petróleo en la amazonia ecuatoriana. Un acercamiento al caso Huaorani. EcoCiencia – Abya Yala, Quito.